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domingo, 27 de septiembre de 2020
sábado, 11 de abril de 2020

Los centros de protección de menores de Aragón muestran su cara más solidaria en esta crisis sanitaria

Las diversas casas de acogida y centros residenciales con menores extranjeros de la Comunidad se han puesto manos a la obra para mandar ayuda y amenizar el periodo de aislamiento
Talleres de cocina, lectura de prensa internacional, ejercicio físico o confección de mascarillas son algunas de las actividades que se están potenciando estos días
Mascarillas Huesca 2
Los menores extranjeros no acompañados en Aragón tienen que pasar la cuarentena confinados, como el resto del mundo, y lo están haciendo en los centros residenciales para menores tutelados que hay repartidos por la Comunidad. El tiempo pasa lento, pero la creatividad y el ingenio hacen mella en unos jóvenes que quieren formar parte del movimiento solidario que esta crisis del coronavirus ha parecido despertar. Por eso, son muchos los que se han implicado en la tarea de confeccionar mascarillas caseras, dibujar mensajes de ánimo para otras personas y realizar pasatiempos que hagan más llevadero el aislamiento. Siempre con la inestimable compañía de sus educadores, que son quienes les dan las indicaciones y supervisan que todo esté correcto. Los primeros en hacer una donación han sido los niños, niñas y adolescentes (NNA) de la Residencia dependiente de la UTE formada por la Fundación Salud y Comunidad y el Grupo Langunduz en una localidad zaragozana, que han llevado hasta 40 mascarillas al Ayuntamiento y 10 al cuerpo de agentes de la Guardia Civil.
 
“Lo considero como una ocupación terapéutica el poder hacer algo que pueda ayudar a otras personas”, cuenta el director de la residencia, Daniel Urbina. “Hacemos las mascarillas porque una trabajadora del centro trajo su máquina de coser y les está enseñado cómo se utiliza. Estamos haciendo ahora una segunda remesa que, seguramente, entregaremos al Ayuntamiento para que ellos distribuyan en función de las necesidades”, explica. Asegura que el consistorio las ha recibido con los brazos abiertos y que con esto se sienten un eslabón más de la enorme cadena de solidaridad que están demostrando todos los vecinos de este municipio, afanándose en ayudarse unos a otros.
 
Pero las iniciativas de este centro no acaban aquí, sino que también apuestan por realizar acciones a nivel interno, que ayuden a otros centros gestionados por su misma Fundación a hacer amena esta espera. Por ejemplo, con un reto deportivo de 14 días que les sirve para mantenerse activos y hacer ejercicio desde casa. La idea es grabar las sesiones en vídeo y colgarlo en la página web de la fundación, para que los usuarios de otros centros puedan dar continuidad al reto. De la misma manera, han pensado escribir cartas para enviar a los mayores que viven en residencias de la Fundación y ayudar así a que las personas mayores se sientan un poco más acompañadas en un momento tan difícil.
 
“Tenemos chavales con trastornos de conducta, a priori piensas que va a generar reticencia, pero ha sido todo lo contrario; nos hemos encontrado con que los chicos se han volcado y la respuesta ha sido buena porque han encontrado un sentido a la actividad y en ello radica el éxito, en saber que lo que hacen tiene una repercusión social”, apostilla Urbina.
 
Máquinas de coser desde Sevilla
 
Donde también están confeccionando mascarillas solidarias es en los centros de la provincia de Huesca. Concretamente, a la Residencia para la atención a menores migrantes no acompañados, dependiente de la Fundación SAMU, han llegado tres máquinas de coser provenientes de la Escuela de Oficios de Sevilla, además de vídeos formativos y tutoriales que ha enviado la responsable de la escuela explicando el procedimiento de elaboración. De momento, se han hecho las suficientes para autoabastecer el centro y se continúan haciendo para dar a otros centros que lo necesiten, a través de la Dirección Provincial del IASS en Huesca.
 
Para poder hacerlo, han tenido que enseñar a los jóvenes a coser ex profeso aunque aseguran que, en los países del norte de África de donde proceden la mayoría, existe una cierta cultura de la costura que les facilita el trabajo, dado que ya han tenido contacto previo con ella. “La respuesta de los chavales a esta actividad es muy favorable, lo hacen a gusto, con ganas, aunque al principio nos costó que entendiesen el confinamiento, sobre todo porque tienen una edad complicada en la que se hace difícil no salir a la calle, no relacionarse con amigos, o no ver a tu novio o novia. Pero el modelo cívico que están dando los ciudadanos oscenses quedándose en casa, solo saliendo a lo básico, llevando mascarilla y respetando las distancias les sirve para comprender que esto no es un arbitrariedad, sino una cosa necesaria”, expresa el subdirector provincial de Protección a la Infancia de Huesca, Javier Ferrer.
 
Y es que estos chicos tienen experiencia en ayudar. No es la primera vez que colaboran en acciones sociales solidarias, ya que participan en todas las campañas navideñas donde se hacen repartos de regalos a personas con escasos recursos y también colaboran en la recogida de alimentos que organiza el Banco de Alimentos. En la confección de mascarillas siguen todas las recomendaciones higiénico-sanitarias indicadas: llevan guantes, se tapan nariz y boca, se lavan frecuentemente las manos y desinfectan el lugar de trabajo. Cuando lleguen a 140 mascarillas, consideran que podrán empezar a repartirlas. “Estamos encantados – comenta Ferrer – porque es algo que sirve a los propios chicos para ocupar su tiempo y sentirse útiles al estar haciendo algo por ellos mismos y por los demás. Y para los adultos que estamos trabajado con ellos, vemos que nuestro trabajo también es útil y que estamos ayudando a formar ciudadanos cívicos que forman parte, con su diversidad, de la sociedad del siglo XXI”.
 
Mensajes de apoyo para los mayores
 
Los 28 menores que conviven en la Residencia de acogida y autonomía que el IASS tiene en Zaragoza también han apostado por proveerse de mascarillas para ellos y sus monitores. La idea ha nacido de ellos mismos pero, esta vez, han cortado los patrones y cosido la tela a mano, con aguja e hilo. También han enviado mensajes de apoyo para las personas mayores en residencias: “Os queremos, ojalá esto pase pronto”, “Os mandamos mucha fuerza. Entre todos lo conseguiremos”, “No hay que tener miedo, esto pasará como pasa todo en la vida” u “Os mandamos esta carta para daros mucho ánimo y paciencia. Pronto saldremos a la calle” son algunas de las frases que estos chicos han coloreado en sendos folios.
 
“Viendo que el virus ataca de manera más directa a la población mayor, decidimos redactar estas cartas para los que viven en residencias. Nos gustaría que tuvieran respuesta”, manifiesta el director de la Residencia y jefe de Sección de atención a niños migrantes de la Subdirección Provincial de Protección a la Infancia de Zaragoza, Jesús Pérez. Para pasar el tiempo de la cuarentena, los chicos de este centro están realizando multitud de actividades: tienen redes y playstation, han adquirido maquinillas –“porque les gusta cortarse el pelo unos a otros”, explica Pérez-, tienen máquinas de coser para seguir elaborando piezas y también se proponen talleres de cocina. “Uno de los chicos está haciendo un Grado Medio de Hostelería y el otro día tenía que hacer rosquillas, así que nos pusimos todos a hacer rosquillas”, añade el director.
 
Ahora han incluido una actividad encaminada a revisar la prensa nacional e internacional para ver qué se cuenta sobre el coronavirus. Desde la Dirección aseguran que esto les ayuda, además de que contacten telefónicamente con sus familias, porque así les trasmiten la situación que se está viviendo en sus países de origen, donde también está llegando el virus.
 
En Teruel, por su parte, varios menores de estos centros se han ofrecido voluntarios para colaborar con la Fundación Tervalis que organiza desde el banco de alimentos, hasta una lavandería inclusiva y la elaboración de mascarillas para la pandemia. El subdirector provincial de Protección a la Infancia en Teruel, Luis Bo, no deja de lado la realidad de que los servicios sociales están siendo cruciales en esta crisis sanitaria: “Son el Cuarto Pilar del Estado de Bienestar. El IASS está demostrando ser fundamental y es de agradecer la labor de nuestros compañeros en residencias pero también la de los educadores que trabajan con menores. Porque al igual que existen recursos asistenciales para los mayores, existen centros residenciales para menores y todos ellos conjuntamente integran ese Estado de Bienestar”.
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